jueves, 17 de diciembre de 2009

Cómo promover una visión estratégica para el largo plazo en tiempos de crisis

-iprofesional.com-

En épocas de crisis los planes de mediano y largo plazo de las compañías se congelan y se suspende la actividad estratégica. En esos momentos, se suele paralizar la gestión y la percepción de la realidad es más estrecha porque no existe espacio para los grises. El esfuerzo se concentra en remover aquellos obstáculos para sobrevivir en el corto plazo.

















La presión que ejercen estos ciclos en la operación obliga a adoptar medidas orientadas a estabilizar la situación económica y asegurar el financiamiento de las operaciones, tales como reducción de costos, optimización de recursos, cambios en el perfil de endeudamiento e inversión en capital de trabajo, entre otras.

Esta realidad suele absorber la atención del management y puede provocar un estado de miopía o estancamiento estratégico en la organización.

Asimismo, la confusión reinante inhibe nuestra capacidad para aprovechar las oportunidades que ofrecen estos momentos.

En estas circunstancias, ¿quién se detiene a pensar en los cambios que provocará esta crisis en largo plazo y, particularmente, en el contexto en el que se desenvuelve la empresa?

Nada será igual que antes y la magnitud de los cambios dependerán del impacto de estos ciclos en diversos aspectos que caracterizan a cada sector.

Las crisis modifican el equilibrio de las fuerzas del mercado y en consecuencia, la estrategia competitiva de la empresa. No sólo cambian proyecciones y tendencias, sino también modelos de negocio. Por ejemplo, en la actualidad el debate que genera la necesidad de mayores exigencias regulatorias en el sector financiero impondrá cambios en esas actividades que influirán en su estrategia de negocio y en la cultura de esas organizaciones.

Estos hechos dividen a la empresa en dos dimensiones, prevaleciendo la que persigue adaptar la organización a las actuales circunstancias, y descuidando la consideración de otros desafíos que la empresa deberá enfrentar en el mediano plazo.

La distancia entre una y otra puede generar brechas entre el modelo de negocio necesario para abordar nuevos escenarios y la organización resultante al adoptar medidas destinadas a la reestructuración operativa del negocio para superar la crisis.

La visión de corto plazo puede distraer nuestra atención del largo plazo porque exige implementar medidas, en muchos casos extremas, que no necesariamente son congruentes con los cambios que debe realizar una empresa para adecuar el modelo de negocio a una nueva realidad post crisis.

Se corre el riesgo de esforzarse por sobrevivir insistiendo en medidas anticíclicas sin percibir que la necesidad real de la empresa es modificar su rumbo y reformular sus planes de negocio para responder a otras exigencias.

En tal sentido, la crisis es cambio e implica reposicionarse en un mercado cuyas características pueden apartarse de los supuestos en el que se desarrollaron las estrategias del negocio actual.

En algunos sectores, las consecuencias de este proceder en la conducción del crac pueden ser menores si existen políticas de gobierno activas que las favorecen. Quienes resultan beneficiados por estas medidas descansan en una actividad cuyo destino dependerá de la alternancia política.

En cambio, los que apuestan a un mercado global, deberán modificar su postura estratégica y evaluar no sólo las chances de sobrevivir en el corto plazo, sino también desarrollar planes para competir en un contexto diferente.

De hecho, en algunos sectores la lucha por recuperar el mercado será feroz debido a la capacidad de producción disponible lo cual estimulará a que las empresas adopten estrategias agresivas para aprovechar sus recursos y conservar una porción en el mercado.

Otros deberán soportar el ingreso de nuevos competidores que desearán expandir sus fronteras para compensar desequilibrios ocurridos en otras regiones, sintiéndose favorecidos por las condiciones reinantes en nuestra región para competir.

Algunas buscarán optimizar su función, objetivo de rentabilidad y clientes anticipándose a cambios en tendencias de consumo e innovando sus productos para responder a necesidades derivadas de la segmentación de sus mercados.

La necesidad de resolver el corto plazo y luego pensar cómo continuar constituye un abordaje de la crisis a partir de un proceso secuencial en la forma de tomar decisiones.

Nuestra capacidad creativa funcionaría mejor si primero tomamos decisiones considerando los cambios en el rumbo estratégico como consecuencia de las mutaciones que provocará esta crisis en las fuerzas de mercado.

Luego, podremos concentrar nuestros esfuerzos en proponer alternativas para eliminar los obstáculos que nos impone el corto plazo adoptando medidas congruentes con una estrategia de mediano y largo plazo.

Sin duda la post crisis nos planteará dilemas muy distintos a los actuales. Para resolverlos será preciso implementar planes que permitan competir en las nuevas condiciones de mercado y acoplarse a una nueva realidad.

Esta actitud frente a la crisis permitirá resolver obstáculos de corto plazo pensando en una dimensión del negocio diferente y construir los cimientos para desarrollar ventajas competitivas que permitan aprovechar oportunidades en el futuro.

Extraído de www.iprofesional.com el 17-12-2009.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Philip Kotler - Cómo conocer a sus clientes

El experto del Marketing, Philip Kotler, explica como aprovechar al máximo cada instancia de contacto con el cliente.

www.hsmglobal.com

recuperado: www.ar.hsmglobal.com el 02-12-2009.

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Asignas tu tiempo y esfuerzo como lo hacen los gerente exitosos?

El éxito de un gerente esta vinculado a las capacidades y habilidades que dispone. Pero más importante aún, depende de cómo administra su tiempo entre las actividades de: administración, comunicación, coaching y establecer redes.

Los gerentes deben dominar tres habilidades esenciales para alcanzar sus metas.

Habilidades técnicas
Estas comprenden la capacidad de aplicar conocimientos especializados o experiencia. Todos los puestos o trabajos requieren de destrezas técnicas que se adquieren con la capacitación y la experiencia.

Habilidades humanas
La capacidad de trabajar con las personas, de entenderlas, motivarlas y sacar el máximo potencial de ellas tanto en lo individual como lo grupal es definitivamente una habilidad que debe dominar cualquier gerente que se precie de ello.

Habilidades conceptuales
Los gerentes deben poseer la facultad mental de analizar y diagnosticar situaciones complicadas. Deben tener la capacidad de procesar e interpretar una amplia cantidad de información racionalmente.

¿Dominar estas habilidades te hacen un gerente exitoso?

Luthans y sus colaboradores estudiaron a más de 450 gerentes y encontraron que todos se ocupan de cuatro actividades principales:
1. Administración: toma de decisiones, planeación y control.
2. Comunicación: intercambio rutinario de información y papeleo.
3. Cooching: motivar, disciplinar, manejar conflictos, capacitar, etc. al personal.
4. Establecer redes: socializar, tratar y relacionarse con gente de afuera.

La diferencia que hace de un gerente uno del “promedio”, “eficaz” o “exitoso” es como administra su tiempo y esfuerzo entre las actividades. Los gerentes exitosos (definidos así por la rapidez con que ascendían en su organización) enfocaban su tiempo y esfuerzo de manera muy distinta a los gerentes eficaces (definidos por la cantidad y calidad de desempeño, así como por la satisfacción y compromiso de su personal). Entre los primeros, el establecimiento de redes sociales comprendía la mayor aportación relativa al éxito, mientras que en los administradores eficaces la comunicación tuvo la mayor proporción.



¿Sabes en que actividades hacen foco tu esfuerzo y tiempo? ¿Está alineado con los gerentes exitosos?

Al momento de decidir, cada vez más ejecutivos le dicen “adiós” a la intuición.

Información de terceros - iprofesional.com

Hasta hace apenas unos meses, en las empresas se miraba muy poco los métodos y sólo se confiaba en los directivos. Sin embargo, cada vez más compañías empiezan a organizarse en relación a las decisiones que toman. Cuáles son las ventajas de este cambio. Cómo evitar el avance de la frustración.

Al momento de tomar una decisión, la clásica intuición y el siempre presente ego de los ejecutivos protagonizan una “lucha de intereses” con aquellos procesos más profesionalizados que, lentamente, se empiezan a instalar en las empresas argentinas.


Hasta hace apenas unos meses, en las organizaciones se miraba muy poco los métodos para decidir y sólo se confiaba en las personas. Sin embargo, cada vez más compañías empiezan a organizarse en relación a las decisiones que toman.

Claro que para realizar este viraje necesitan adecuar sus sistemas, procesos y herramientas de incentivos con el fin que los directivos y ejecutivos clave empiecen a decidir de manera más ágil y recibiendo mayor empowerment.

Es que en un contexto cada vez más complejo, con mayor incertidumbre e impacto de múltiples variables sobre los negocios, las empresas necesitan nuevos sistemas para pronosticar y bajar riesgos. Además, en muchos casos la intuición y el ego han probado ser muy malos consejeros para los ejecutivos de alto rango.

El panorama en el ambiente corporativo argentino es, como mínimo, gris. Los ejecutivos consideran que su organización no es eficiente tomando decisiones, revela una encuesta realizada entre 330 personas que trabajan en empresas nacionales y multinacionales que ocupan desde cargos administrativos hasta de alta dirección

Según el relevamiento “Efectividad organizacional de decisión” llevado a cabo por la consultora Tandem, dos de cada tres directivos (directores y gerentes generales) de grandes firmas (con más de 1.000 empleados) sostienen que en sus empresas las decisiones no pueden tomarse en el momento y por la persona adecuada.

Para los ejecutivos consultados, la principal causa detrás de este problema es la falta de unificación de criterios que existe entre las personas que intervienen en el proceso.

En el sondeo, el 63% de los encuestados manifestó que en sus empresas no se utilizan criterios unificados para tomar las decisiones ni para la generación de informes. Y un 52% opinó que las definiciones estratégicas no se bajan a métricas de gestión que luego son comunicadas de manera tal que permitan guiar las decisiones de toda la empresa.

No obstante, Ernesto Weissmann, socio y director de la consultora Tandem Soluciones de Decisión, manifiesta que “las empresas se están dando cuenta que tienen que alinear sus estructuras para ganar agilidad y flexibilidad en las decisiones.”

En diálogo con iProfesional.com, Weissmann asegura que para las empresas resulta imprescindible tener claridad respecto de quien decide qué. Y añade: “Permitir que las decisiones se tomen lo más cercano posible a los clientes y en los lugares más bajos de la estructura gerencial posible y con autonomía, vuelve más veloz a la compañía.”

De hecho, no son pocas las organizaciones que establecen reglas claras para escalar las decisiones, es decir, en qué casos se tienen que subir a los niveles más altos y en cuáles no es necesario.

“Si esto está claro, da agilidad a la empresa. Y ya no depende de las ganas o miedo que los ejecutivos tengan para tomar una decisión sino que hay una regla que establece que determinadas iniciativas requieren el visto bueno de un superior y otras no”, enfatiza el también profesor de la cátedra Teoría de la Decisión de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

El avance de la frustración
Cuando este tipo de situaciones no están del todo claras se genera mucha frustración entre los ejecutivos porque quizá piensan que deciden pero existen otros que lo hacen por arriba o hay dos personas que creen que deciden lo mismo y, lógicamente, se producen desde forcejeos hasta decisiones externas.

Además, cuanto más grande es la empresa en cuanto a la cantidad de empleados, mayor dificultad y complejidad se encuentra en la gran mayoría de los frentes. En tanto, en las compañías más chicas las decisiones están mucho más concentradas y centralizadas por lo que –si bien los procesos no están profesionalizados- hay menos complejidad e idas y vueltas.

“Muchas encuestas en el mundo muestran que la mitad de las decisiones que se toman no se implementan. Es un dato muy fuerte. En la Argentina el ratio es parecido. E incluso en algunas empresas es peor”, enfatiza Weissmann.

Según el director de Tandem, “esto genera un costo muy grande para la compañía de tiempo y horas que se invierten en vano. Y a su vez mucha frustración en la gente porque si uno empuja una decisión que finalmente no se concreta o implementa, se siente muy frustrado como colaborador por haber puesto empeño en algo que después no da sus frutos.”

“Veo mucha frustración en gente que en sus empresas no los dejan decidir o cuando lo hacen los vetan o que no pueden implementar lo que proponen. Cuando eso pasa la gente deja de hacerlo, se plantea para que se va a meter en el proceso si además de ser engorroso y lento luego no da frutos. Y para la próxima vez prefiere no tomar el riesgo”, advierte el socio de la consultora.

Y ante semejante panorama, Weissmann recomienda mejorar la manera en que implementan las decisiones ya que está probado que tiene mucho impacto en los resultados económicos y también en el clima organizacional.

¿Dónde poner el foco?
Las empresas deberían poner el foco en aquellas áreas cuyas decisiones más valor agregan.

“El primer paso en una compañía que quiera empezar a mejorar sus procesos debería ser identificar cuáles son aquellas que tienen más impacto o agregan más valor y a partir de ahí trabajar para lograr que la empresa en esas decisiones sea la mejor de todas. La organización será existosa en tanto tome bien las decisiones que importan”, asegura el consultor.

Así, mientras en algunas organizaciones las decisiones de más peso están basadas en las políticas de Recursos Humanos, en otras son aquellas relacionadas con inversiones, lanzamientos de productos, penetración en nuevos mercados o adquisiciones de compañías.


Cecilia Novoa
© iProfesional.com

martes, 6 de octubre de 2009

Las empresas pueden aprender del deporte observando a los equipos ganadores!

Existen ciertas cualidades individuales y grupales que hacen de ciertos equipos exitosos. Por analogía algunos individuos o empresas también lo son!

Destreza.
Cada individuo debe tener las aptitudes y destrezas que la empresa está necesitando. Pero fundamentalmente debe poseer las actitudes necesarias para su desarrollo y el requerido para el crecimiento de la empresa. Ya no es suficiente un jugar estrella para llevar a un equipo de fútbol a la victoria, se necesita gente con talento sumado a una actitud positiva.

Ambición.
Hay muchas frases que la definen “intención de ganar”, “deseos de triunfo”, …….., y sin lugar a dudas puede ser peligrosa, pero importante es que exista en el futbol, la empresa y la vida. La ambición es la pasión que mueve a las personas. El las empresas la visión y misión expresan sus ambiciones.

Pasión.
Es un elemento fundamental en el futbol, al igual que en el mundo de los negocios. Y lo más importante es que si aspiramos a alcanzar grandes metas, la pasión puede ser uno de nuestros mejores y más importantes activos. Es importante señalar que la pasión y el creer en algo están intrínsecamente unidos. De manera que si creemos firmemente en algo, ya sea un club de fútbol o una organización, la pasión seguramente surgirá de forma natural. ¿De dónde nace la pasión? Nace de los sistemas de valores, de los lucha conjunta por afrontar la dificultades y los comportamientos triviales entre los compañero de equipo.

Disciplina.
Los jugadores de fútbol saben que el alcohol, el tabaco o el dormir poco son malos hábitos para un buen desempeño. En los negocios, “estar en forma”, significa estar bien preparado para el rol que nos ha sido asignado. “No conozco ningún equipo de éxito que no esté organizado, ya sea por el entrenador o por los propios jugadores en la cancha. La gente no sigue necesariamente una disciplina, sino una estructura donde cada uno sabe lo que se espera de él. Esto no significa que no puedan salirse de esa estructura, sino que hay consecuencias si lo hacen.”

Capitanes.
Son el eslabón intermedio entre el resto de jugadores y el equipo directivo de un club de fútbol. Traducen e interpretan los mensajes de una y otra parte, orientan a los jugadores en su papel estratégico dentro del equipo y son los portavoces del estado de ánimo del grupo cuando éste se encuentra sobre el terreno de juego. Cuando las cosas van mal actúan como “amortiguadores”, absorbiendo los temores y angustias de uno y otro lado y transmitiéndolos con mesura. Los gestores intermedios en las organizaciones empresariales actúan de forma similar, tomando las órdenes de sus superiores y transmitiéndolas a sus compañeros y, en sentido inverso, trasladando las quejas y preocupaciones.

Coaching.
El rol principal de un entrenador (coach) de fútbol es la “gestión de personas”, es decir, preparar a los jugadores para que puedan brindar lo mejor de sí mismos. Cada semana, el entrenador decide cuáles de ellos son los que están mejor preparados para defender los colores del club sobre el césped y tiene que lidiar, además, con los que se quedan en el banquillo (sin olvidar que en cualquier momento puede necesitarlos en la cancha). En el mundo empresarial, parte del trabajo de los gestores incluye el entrenamiento (coaching ) de los subordinados. De hecho, hay que afirmar que probablemente esta es la parte más importante de su trabajo: potenciar las habilidades de cada persona y sacar a la superficie todo su talento en beneficio del equipo y de toda la organización en su conjunto.

Gestión.
"Gestionar personas” es una de las tareas más difíciles y complejas con las que alguien se puede enfrentar. Uno de los puntos que hacen al management tan complejo es que existen multitud de intersecciones entre los roles y responsabilidades que el gestor ostenta. Pero donde el papel del manager realmente difiere de otros cometidos es en que necesita tener una visión global del negocio para poder tomar constantemente decisiones que, aunque entren en conflicto con otras partes de la organización, tienen que ser acertadas para conseguir los objetivos marcados.

¿Su empresa o en su trabajo cuenta con un verdadero equipo ganador?

Fuente: adaptado del libro: Business and the Beautiful Game. Autor: Theo Theobald, Cary Cooper Fecha de Publicación: 3 de Sepiembre 2005. Editorial: Kogan Page

lunes, 21 de septiembre de 2009

Las disciplinas estratégicas de los lideres!

Escoja sus clientes, enfóquese y domine su mercado. Una empresa no puede ser buena o destacarse en todo. Debe elegir en cuál de la disciplina de valor quiere sobresalir: mejor costo, mejor producto o mejor solución.

Michael Treacy y Fred Wiersema en su libro “The Discipline of Market Leaders” nos acercan las prácticas de los líderes del mercado. Su trabajo propone la tesis de que todos los clientes entran en alguna de estas tres categorías:
- Desempeño: el desempeño, calidad, innovación es lo que les interesa y por lo que están dispuesto a pagar (por supuesto hasta un límite).
- Servicio y asesoramiento personalizado: prefieren pagar un plus para recibir una mejor atención.

- El costo: para estos la consideración fundamental es el precio. Es importante aclarar que les interesa el costo total (costo inicial + manteamiento – tiempo de uso)

¡La tentación común es tratar de atender todos los clientes, ni lo intente! La atención de cada perfil de cliente requiere de procesos y recursos distintos. La empresa debe seleccionar uno de ellos y comprometer todos los recursos a satisfacerlos a ellos. Por otro lado es necesario mantener un nivel aceptable de valor en las otras dimensiones.

La clave para poder satisfacer correctamente a cada segmento de clientes se encuentran en las tres disciplinas, cada una de ellas asociadas a una categoría de cliente. Una disciplina es la habilidad que tiene, y se debe enfocar en:
Liderazgo de producto: son empresas que continuamente están innovando y van a la vanguardia del mercado. Domina la habilidad de identificar las tendencias y nuevas preferencia de los clientes, conjuntamente con la capacidad de crear los productos y comercializarlos. El ejemplo por excelente constituye Sony.

Intimidad con el cliente: Su habilidad es desarrollar relaciones cercanas con sus clientes y buscan ofrecer soluciones totales y a medida de ellos. El servicio y asesoramiento personalizado son claves. Un ejemplo de esto es Oracle, que desarrolla soluciones a medida de sus clientes.
Excelencia operativa:
no son empresas innovadoras, ni con relaciones estrechas con sus clientes. La habilidad de estas se encuentra en la ejecución. Sus procesos y sistemas son altamente eficientes, lo que disminuye costos e incrementa la confiabilidad. Empresas como McDonalds adoptaron esta disciplina.

Alineación
Para conseguir el éxito la empresa debe enfocarse a un tipo de cliente, dominar la disciplina necesaria, y para esto último debe diseñar los procesos, estructura, sistemas de información y control, cultura, sistema de evaluación de desempeños, etc. Toda la organización debe estar alineada con la consecución de la disciplina elegida.

martes, 15 de septiembre de 2009

Principios para la persuasión e incrementar las ventas!


La persuasión consiste en cambiar, formar o reforzar las actitudes, por lo tanto influenciar el comportamiento de las personas. Existen algunos principios que nos permiten conseguir ese comportamiento buscado en los clientes e incrementar las ventas.

Principio de la Escasez. Para las personas los objetivos o cosas más deseables, son generalmente aquellas más difíciles de conseguir. Por lo cual establecer límites de tiempo o cantidad en las ofertas de productos, incrementan la percepción de dificultan en la obtención del producto o servicio, y su deseo se incrementa. Como ejemplo, podemos mencionar como hacen uso algunas cadenas minoristas de electrodomésticos de esta táctica, al hacer grandes promociones de un LCD de oferta para un día determinado o hasta agotar stock.

Principio de Exclusividad. Para gran parte de los consumidores la imagen de exclusividad eleva el deseo por los objetos, por lo que trasmitir esta percepción en la oferta de productos mejora las ventas. Promover productos exclusivos para un determinado público o con un descuento especial por pertenecer a un grupo o club, son algunas de las acciones desarrolladas por las empresas. Ejemplo de ello son los eventos exclusivos para cliente de Arnet!.

Principio de la Reciprocidad. Este es el principio generalmente más ignorado por parte de las empresas y más efectivo. Según él, quien se entrega a los demás recibe mucho más a cambio. Este principio está basado en la deuda ética o moral que se genera en quien es receptor de tu dedicación. Si la empresa hace un correcto uso de esta táctica y les entrega beneficios, atenciones, regalos, etc. a sus actuales o potenciales clientes puede conseguir la respuesta moral de este, con su correlato en el incremento en las ventas.

Principio de la Referencia. Este principio esta cobrando más fuerza a partir del uso de la web 2.0, redes sociales, etc. Los potenciales compradores buscan referencia de los productos o servicios en otros clientes o usuarios. Estas fuentes de información son consideradas objetivas y de mayor valor al momento de considerar la compra. El auge de internet potencia el uso de esta herramienta, y aquellas empresas que hagan un buen uso pueden mejorar sus ventas. Esta práctica es explotada por Dell, que permite a sus clientes calificar y escribir reseñas de sus productos.

Fuentes: Presentación de COMARCA (Agosto 2007) y propia.